Máscaras: Organizando y explicando lo que aprendimos

Isabel Iglesias 27 Decembro 2011

“Máscaras” es, ante todo, una película. Es Cine SinComillas.

Y, además, Dos por Uno ya que el largometraje relata cómo lo que inicialmente eran dos grupos de personas con distintas capacidades consiguieron hacer equipo para crear, rodar y estrenar “Calcetin(e)s”: un corto de amor e intriga.

Pero el Proyecto Máscaras es mucho más y explicarlo necesitaba reflexión, orden, referencias y palabras porque llega un momento en que la organización se convierte en el mayor desafío: ¡La organización como ventaja competitiva!

Hablar del punto de vista narrativo es habitual en literatura y cine, pero no tanto cuando hablamos de realidades y contextos.

En el caso del Proyecto Máscaras todo empezó cuando desde el departamento de Ocio de Aspronaga “nos pidieron un corto”. Porque resulta que…

  • Las organizaciones que se ocupan de la discapacidad necesitan impulsar constantemente actividades que les den visibilidad para que la sociedad las tenga en cuenta
  • Algunas personas de Aspronaga habían tenido anteriormente pequeñas participaciones en un par de cortos

No nos planteábamos solucionar un problema concreto ni teorizar, lo que hicimos fue poner encima de la mesa el potencial del arte, el poder de transformación del audiovisual para construir nuevas narrativas y la necesidad de generar contextos para ayudar a definir motivos donde ahora se necesitan altavoces.

Encontramos algunas referencias parciales, pero ningún ejemplo o modelo para lo que queríamos hacer así que nuestra brújula fue el planteamiento del proyecto. En Aspronaga no nos entendía muy bien, pero como asumíamos el peso de todo, nos dejaron hacer. Y las claves fueron:

  1. No iban a “participar en” sino a hacer un corto.
  2. Tendrían que aprender, y decidir, en todas y cada una de las partes del proceso: el casting, el guión, los ensayos, el rodaje, la difusión del resultado…
  3. El esfuerzo y el aprendizaje a lo largo del proceso, merecía ser contado

Hemos ido contando partes del proceso, pequeñas píldoras que pedían ser compartidas porque brillaban con luz propia, pero además de hacer cine han ocurrido muchas cosas así que necesitamos otras herramientas para hablar de cómo y por qué llegamos a la zona de desarrollo próximo y de pedagogía auto organizada.

Unidos por un reto, lo más importante que hemos aprendido es que la diversidad, no es una palabra sino un proceso que se esconde en la rigidez de lo normal. Sobre esto hablaba ayer Gonzalo Martín, poniendo como ejemplo nuestro caso y Quim Vilamaj, el niño con síndrome de Down que produce un videoblog para mostrar su visión del mundo. Decía Gonzalo

La(s) discapacidad(es) es sólo una de las múltiples visiones de la vida sin espacio (o con un espacio paternalista) en lo que se llaman medios […] Los gobiernos consideran que la pluralidad y la diversidad cultural son una concesión, una especie de legado que ejecutan ellos en nombre de los ciudadanos administrando el espacio escaso del espectro, las licencias de radiodifusión y las ayudas  a la producción audiovisual, por ejemplo.

Hasta ahora, el Proyecto Máscaras ha sido financiado íntegramente por nosotros pero ahora debe encontrar un camino para superar la filosofía del gueto. Por eso repetimos que es, ante todo cine, con todo su poder para comunicar y mostrar esos pedazos de realidad que normalmente no tienen cabida en los circuitos establecidos.

Para entender y contar esa realidad  hemos ido incorporando las sugerencias y herramientas que nos ayudan a explicar y compartir, empezando por el mapa mental para estructurar las ideas y el conocimiento y la wiki del Proxecto Máscaras que en unos días estará preparada para seguir creciendo en un proceso de colaboración.


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