La innovación es POSIBLE: Talento sobre ruedas

Isabel Iglesias 15 Maio 2013

TalentoSobreRuedasLa horrible noticia por la que llegué a Amos Winter hablaba de caridad, no de innovación. Pero esto es Internet, sólo hay que querer saber. La exposición en el TED me resultó tan interesante desde múltiples aspectos que he tomado amplias notas que comparto por si a aguien le resultan de interés.

Resulta que se trata de un ejemplo de proceso de innovación exitoso, y en un sector (marginado) que no había cambiado en cientos de años. Y no sólo de producto, porque empieza y termina en el usuario, involucra a la economía local y establece lazos comerciales globales, incrementando el potencial de generación de riqueza y nuevos desarrollos.

Amos Winter comenzó a observar las sillas de ruedas en países en desarrollo en el año 2005 cuando pasó un verano evaluando el estado de la tecnología en Tanzania y… a su mente de ingeniero le extrañó  que no existieran dispositivos adaptados a las zonas rurales. Entonces pensó que tenía que hacer algo al respecto  (“hacer algo”, no poner unas fotos en una “red social”).

Lo que hizo fue detectar un problema y empezó analizando en la tecnología conocida y cercana: las marchas de la bicicleta, que permiten adaptarse y hacer frente al terreno. Había ya un par de productos en EEUU pero el precio era una barrera insalvable. Se puso manos a la obra y empezó por hablar con grupos de personas con discapacidad, usuarios y fabricantes de las sillas de ruedas.

En su exposición en la charla del TED define el problema y el marco de limitaciones al que tuvo que enfrentarse, porque el objetivo era que el producto pudiera tener una “larga vida útil”: resistente para trayectos largos y continuados, por terrenos diferentes y en muchos casos abruptos y, al mismo tiempo, lo suficientemente manejable para poder ser usada en interiores: trabajo, casa, escuela… Es decir, la posibilidad de vivir.

Y que pudiera repararse con herramientas, materiales y conocimientos disponibles. Es decir, tecnología accesible.

Problema: ¿cómo crear una herramienta simple que aporte una gran ventaja mecánica?

Como sucede con las soluciones simples, a menudo la respuesta es evidente y para nosotros fue la palanca. Lo importante de este caso es que “la persona es la máquina compleja del sistema”

Fueron capaces de combinar rigurosa ingeniería y análisis con un diseño centrado en el usuario, con cuyo examen y opinión volvieron sucesivamente a la mesa de trabajo

Destaca como lección importante que las limitaciones en el diseño realmente impulsan la innovación:

  •  Tenía que alcanzar un coste realmente bajo
  • Conseguir que la silla fuera útil en diferentes tipos de terreno, a la vez que en interiores
  • Tenía que ser lo suficientemente simple para repararla

Acabaron consiguiendo un producto en esencia nuevo, una innovación en un sector que no había cambiado en cientos de años.

Es decir, innovación sí, caridad y falsos sentimentalismos nunca.