“Era importante no romper con su rutina”

Isabel Iglesias 27 Xuño 2013
Michael Faillace, blind employment lawyer, started 15 years ago to swim every day in Asphalt Green, swimming-pool in the Upper East Side. The contact with water helps him to dilute the stress of his job. The workers of the swimming pool know him well and make sure he can swim in the lane close to the wall, to protect him from hurting his arm against the plastic lanes. The ones who swim in his same lane are asked to stay always on the same side without keeping the right; he still faces resistance and complaints from other clients of the swimming-pool for this reason. New York. Oct 19, 2012

Fue Iago, sin duda desde su mirada de director, el que se fijó en la historia del abogado Michael Faillace, probablemente porque está muy involucrado en descifrar las diferentes formas de abordar el discurso de lo real.

Michael Faillace es abogado y fundador de la empresa Michael Faillace & Associates, PC, especializada en derecho laboral. Y también es ciego, pero no fue eso lo que llamó la atención de Gaia Squarci cuando se propuso hacerle un seguimiento fotográfico:

Conocí a Michael porque estaba interesada en su trabajo como abogado y en cómo empezó a trabajar en una profesión tan exigente siendo ciego. Cuando me contó que nadaba cada día decidí hacerle un seguimiento.

Gaia se lo planteó como parte de un proyecto a largo plazo sobre como esta discapacidad visual, la ceguera, afecta a la posibilidad de interactuar y desarrollarse con el entorno. Porque cuando el abogado ciego Michael Faillace empezó a nadar cada día en Asphalt Green, una piscina en el Upper East Side de Manhattan, tuvo que aprender a detectar e interpretar las señales para compartir tiempo y espacio con otras personas no ciegas.

“Al enterarme de todo esto, me costó creer que nadar podía ser un hábito placentero para Michael”, nos confiesa Squarci. “Pero él dice que le ayuda a procesar los problemas con los que se topa a diario y consigue así alejar las frustraciones. En otras ocasiones, dice que su mente viaja y sueña que juega a fútbol o que va en bici.

Pero Gaia Squarci se embarcó en su propio proyecto sin ser capaz siquiera de definirlo, sin saber muy bien qué iba a fotografiar. Simplemente se plantó allí y al cabo de un rato empezó a dirigir su intuición a través de la cámara.

“Cuando me di cuenta de que quería este tipo de fotografía empecé a esperar a Michael en el agua cada vez que se acercaba al borde de la piscina. Hice fotos en una posición con la que el objetivo estaba justo por encima de la superficie del agua. Me aparté justo después de hacer la foto porque Michael sabía yo también estaba allí nadando para fotografiarle pero no estaba seguro de mi posición exacta en ese momento. Era importante no romper con su rutina.”

Intuyo que esto, la forma de contar la realidad que no la discapacidad, fue lo que llamó la atención de Iago cuando lo asoció con Máscaras y lo compartió en twitter

Pero yo no soy tan visual, y encima me puede mi faceta consultora, por eso sé que estos destellos necesitan ser considerados como una pieza en el puzzle de la comprensión para que cumplan su función de teorías/luz. Porque la realidad no se inventa ni se puede encorsetar, simplemente sucede, esa es la medida de lo que supone ser actores en la vida pública.

En realidad es sencillo, coger un punto de partida, potenciar los elementos y… dejar que suceda

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Isabel Iglesias

Secretaria Xeral de la APM. Socia-directora en I.G. Documenntación y productora de Máscaras. Consultora especializada en el análisis estratégico, diseño y dinamización de proyectos. Investigadora de nuevas realidades, alérgica a los tópicos, bloguera...
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6 comentarios en ““Era importante no romper con su rutina””

  • Recortes de la realidad que suelen pasar desapercibidos en nuestro ángulo de atención. Tendemos más a lo llamativo y “lejano” que a las historias sencillas y que tenemos al lado.

    Todo un arte lleno de mucho trabajo… porque el buen ojo y el saber hacer deben ir de la mano, no?

    • Isabel Iglesias says:

      Algo parecido le dije a Iago cuando vi el tuit. Esto de analizar desde la perspectiva de lo que la cámara puede narrar tiene su punto, con esa mezcla de subjetiva objetividad. Me recuerda a esa máxima de los abogados: no cuenta lo que sabes sino lo que puedas probar (en este caso contar).

      Me pregunto cuantas historias maravillosas se nos escapan en esa pretensión de mirada global en la que a veces nos perdemos. Por eso procuro leer de vez en cuando aquello de la atención y la intención 😉

  • Gracias por acordarte de mí 😀

    En la historia que relata Gaia hay un punto que me gusta sobremanera, y es cómo en un momento determinado asiste a la reacción de otra usuaria de la piscina, molesta porque un ciego pueda estar usándola. La misma fotógrafa que está tan preocupada por no realizar ningún tipo de ruptura en la rutina del abogado pasa a tomar acción en la situación al enfadarse con la señora. Esto termina, yo creo, de perfilar aquello que quería captar, porque una cosa es intentar reflejar cómo alguien sale adelante a pesar de sus problemas, y otra es comprobar que el esfuerzo personal no es para nada suficiente cuando tienes que enfrentarte a un entorno que directamente no te quiere comprender.

    • Isabel Iglesias says:

      Imposible no tratar de adivinar cual es tu mirada, con el universo que ha creado este proyecto. Interesante lo que explicas, mientras se debatía entre no incordiar y encontrar el punto de fuga para construir la narración, sencillamente la realidad se abrió camino. Dicho así parece sencillo, como lo que sueles decir del punto de partida 😉

      Pero ya que comentas esta parte añadiría otra lectura. Estoy segura de que esa usuaria que se enfadó no está en contra de que una persona ciega pueda usar la piscina. Y seguro que defiende la integración y la igualdad de derechos con un discurso irreprochable pero… Hablar y poner un “me gusta es sencillo” pero, cuando las situaciones nos tocan cerca, la incoherencia asoma el hocico. Y no es maldad, lo sé. Es puro y simple desconocimiento (el rechazo es la mayor parte de las veces simple miedo a lo desconocido) y este civilizado egocentrismo que nos absorbe.

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