AlertasSe suele asociar el “no era previsible” con catástrofes y efectos indeseables pero, para bien y para mal, habitual y normal son cosas bien diferentes.

No era previsible que Ángela Bachiller superara las barreras sociales impuestas a las personas con síndrome Down para participar activamente en la vida pública y, mucho menos, que consiguiera el número de votos necesarios (iba de número 18) para convertirse en concejala de Valladolid. Y tampoco lo era que una protesta ciudadana terminara en denuncia y sentencia favorable firme contra las instituciones vascas y la compañía pública Eginaren eginez  por incumplir la normativa de accesibilidad en el tranvía de Vitoria.

Y no era previsible porque el poder suele sentirse protegido en los círculos de lo habitual pero, a veces, las cosas cambian.

Alguien hizo un círculo para dejarme fuera, yo hice uno más grande para incluirnos a todos

Es posible, aunque no fuera previsible, que la presencia de Ángela en la candidatura de su partido contribuyera a la mejora de resultados que la dejó a sólo un puesto de obtener el cargo, un puesto que ahora su antecesor ha tenido que dejar por problemas con la ley. Yo lo llamo “justicia cósmica”.

En el caso del tranvía de Vitoria, la asociación de personas con discapacidad física y diversidad funcional de Álava, Eginaren eginez, había alertado desde el inicio de la obra sobre el incumplimiento de la normativa… y del sentido común ciudadano, dado que el tranvía es uno de los medios de transporte más accesibles para la población de movilidad reducida.

La asociación llevó la petición de paralización de las obras a la empresa pública, al Gobierno Vasco, a la Diputación de Álava y al Ayuntamiento de Vitoria pero, apesar del informe favorable del Consejo Vasco para la promoción de la Accesibilidad y el arquitecto municipal de Vitoria, las obras continuaron. Ahora el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) ha ordenado que hagan las obras necesarias.

El punto en común de estas dos  (buenas) noticias

Participar en lo que ocurre es ser y estar, tanto en las calles como dónde se debate y decide la vida pública. Teorizar cosifica a las personas, para avanzar hay que tomar hechos concretos y relatos personales como punto de partida porque cuando algo existe quiere decir que “es posible” y para eso hay que dejar de hablar de colectivos y de excepciones

Hay todo un mundo en las excepciones  al margen de esa “normalidad” que funciona con códigos reconocibles y aceptados. Las excepciones representan la oportunidad de cambio, de diversidad.

Las alertas

Ángela está empezando,  no la pongamos en el punto de mira exigiendo lo excepcional, y menos donde (casi) nadie cumple, pero tampoco caigamos en el odioso paternalismo.

El varapalo a las arcas públicas del ayuntamiento de Vitoria no se debe a la normativa sobre accesibilidad sino a la irresponsabilidad de quienes ignoraron sus obligaciones.


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