¿Cuántas veces confundimos accesibilidad con disponibilidad?

La diferencia entre acceso formal y acceso real no parece tan obvia, a pesar de que personas e instituciones no dejan de hablar de accesibilidad: instituciones que afirman promover la participación ciudadana, convocatorias que se presentan como abiertas, proyectos culturales que se definen como inclusivos…
Y, probablemente, lo hacen con la mejor de las intenciones. Sin embargo, si el lenguaje, los procedimientos o los códigos implícitos resultan incomprensibles para una parte de la población, la accesibilidad existe solo sobre el papel.
Durante años hemos asociado la accesibilidad principalmente a la eliminación de barreras físicas. Y sigue siendo imprescindible hacerlo. Pero cada vez resulta más evidente que también existen barreras cognitivas, culturales, metodológicas e incluso administrativas.
Por eso cobra fuerza esa idea tan sencilla como exigente: No adaptar después. Diseñar mejor desde el inicio. Es lo que conocemos como Diseño Universal pero ¿sabemos realmente lo que significa?
En la Asociación Proxecto Máscaras trabajamos por trasladar esta pregunta a nuestra propia práctica. No como una declaración de principios, sino como un ejercicio permanente de revisión.
Nuestra Misión entiende el audiovisual como una herramienta de transformación cultural y social. Por eso tratamos de situar la autocrítica en el punto de partida, reforzando la cultura de la investigación y la investigación como cultura.
Eso implica preguntarnos constantemente:
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- Si nuestras metodologías participativas son realmente participativas.
- Si la diversidad representada en los proyectos responde a la realidad o a una apariencia de diversidad.
- Si los indicadores miden aquello que dicen medir.
- Si la participación es efectiva o simplemente formal.
- Si las herramientas que construimos ayudan a comprender o únicamente permiten acceder.
Hay que pensar antes, durante y después
Porque un contenido puede estar disponible y seguir siendo inaccesible. Un dato puede estar publicado y seguir siendo incomprensible. Una persona puede estar invitada y seguir estando fuera
Porque la accesibilidad no empieza cuando detectamos un problema. Empieza mucho antes, cuando diseñamos los procesos, los contenidos y las formas de relación.